Salud y Educación

Testimonio de un escritor contagiado: “Ya no maten”

Por Gabriel Súnico

Son criminales. Son asesinos en potencia y no les importa El día 10 de abril pedí hisoparme porque había perdido el olfato. El 12 me detectaron Covid 19. Lo que empezó como una simple descompostura estomacal, terminó siendo síntoma de Coronavirus. A partir de allí comencé a no dormir, rogando no haber contagiado a ninguno de mis dos hijos, con quienes había almorzado el día anterior, ni a mi esposa que estaba a mi lado. Cinco noches casi sin dormir soportando el Allien adentro, que todo el tiempo va y viene pegándote en los riñones, o la nuca, o la cabeza o en los ojos, o los músculos. Pidiéndole a cualquier Dios que no se transforme en neumonía. Noches enteras rogando por mis hijos, desesperado. Al tercer día mi hija comienza con fiebre, el terror se me quintuplicó, imposible cerrar los ojos, (se hisopó hoy 15 y era una gripe).

Ninguno de los pocos que “cacerolearon” en la puerta de la Quinta de Olivos se está muriendo de hambre. Larreta quiere el lunes clases presenciales y no vacunó a la mitad de los docentes, entre ellos mi esposa. ¿Acaso Ud. la quiere matar?

Gabriel Súnico, escritor y periodista.


El 60% de mi laburo lo hago por teletrabajo, me compré una moto chiquita para no tomar transporte público, uso barbijo y alcohol en gel para todo, trabajo en la oficina con la ventana abierta. Eso hizo que no contagiara sin querer, ya que al virus lo tuve en el cuerpo antes del hisopado, a ningún compañero de trabajo. Así todo, alguno de estos criminales irresponsables que hacen que el virus circule hizo que yo me contagie. Ninguno de los pocos que “cacerolearon” en la puerta de la Quinta de Olivos se está muriendo de hambre. -El Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez- Larreta quiere el lunes clases presenciales y no vacunó a la mitad de los docentes, entre ellos mi esposa, ¿Acaso Ud. la quiere matar? Son potenciales criminales, son responsables, el virus no camina solo. Les pido: ya no maten. Ruego a las/os argentinas/os que terminen con esta locura. Quieren ser libres, y lo son, de contagiarse y enfermarse, pero se tornan un peligro para el resto de la sociedad. Es como agarrar un arma y decir: quiero ser libre de tirar tiros para cualquier lado. El virus mata. Destruye familias. Te saca de la vida. Te hace sufrir. Noches enteras pensando que fuiste el vehículo para contagiar a un hijo, un familiar, un amigo, un compañero de trabajo. POR FAVOR, YA NO MATEN. Un solo número se necesita para darnos cuenta de la gravedad de la situación: la cantidad de contagios. Con 27000 casos por día no hay discusión posible, tenemos que guardarnos unos días. Por diez días, YA NO MATEN. El destino, sólo él, decidió que no me muera. Me quedan pocos días para terminar de recuperarme. Cuando veo en los medios a esa gente festejando el contagio, no logro responderme el porqué. ¿En qué grado de irracionalidad estamos los argentinos? ¿Por qué queremos matar o morirnos? ¿No sería mejor salvarnos todos? ¿Podemos dejar de matarnos?

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