Actualidad Panorama Político

La realidad y la virtualidad

Panorama político

El Frente de Todos recuperó esta semana centralidad política a partir de la celebración del día de la lealtad peronista. El 17 de octubre era necesario para que el oficialismo expusiera el único poder con el que cuenta para enfrentar a los fácticos, y a los graves problemas económicos, sociales y sanitarios que sufre el país: el poder popular. Es que en una democracia, ése el único bastión en el que pueden sustentarse los gobiernos populares, y si por una situación inédita de pandemia debió resignar “la calle” a manos de una minoría tan intensa como agresiva, este sector termina con una sobrerrepresentación política, más virtual que real. Los grupos hegemónicos mediáticos se encargan de magnificarlo. En este sentido, las cosas quedaron ahora un poco más claras.

El Gobierno mostró que mantiene una unidad de los tres espacios que conforman el Frente de Todos: el Kirchnerismo, el Partido Justicialista y los gobernadores, y el Frente Renovador.

Además, el Gobierno mostró que mantiene una unidad de los tres espacios que conforman el Frente de Todos: el Kirchnerismo, el Partido Justicialista y los gobernadores, y el Frente Renovador. Volvió a demostrar que es errónea la conclusión de que el oficialismo está debilitado, simplemente porque se parte de una premisa falsa: no hay división. Es más, se muestra mucho más unido que la oposición de Juntos por el Cambio, aunque los analistas del establishment auguren lo contrario. En los últimos días, la primera buena noticia para Alberto Fernández fue la reaparición pública de Mauricio Macri. Al Gobierno es lo mejor que le puede pasar, y a la oposición –como al país-, lo peor. El Presidente lo aprovechó muy bien política y públicamente. Y a Juntos por el Cambio, lo separa. No llegó, ni llegará a una división, pero es claro que le resta y le produce tensiones internas. El “mejor equipo de los últimos 50 años” terminó echándose culpas entre sus integrantes, empezando por su director técnico… Gol en contra, festejo en el arco del Frente.

La reaparición pública de Mauricio Macri: al Gobierno es lo mejor que le puede pasar, y a la oposición –como al país-, lo peor.

El 17 de octubre ofreció lo mejor del Peronismo: organización y espontaneidad, juntas. A la mañana, con una impresionante movilización del Frente Sindical para el Modelo Nacional (FreSiMoNa), encabezado por Hugo y Pablo Moyano, quienes aprovecharon la movida para demostrarle a la conducción de la CGT quién tiene la calle en la interna sindical. Luego, con el acto en el salón Felipe Vallese de la Confederación General del Trabajo, donde lo más destacado fue la presencia de todos -y todas- los gobernadores, incluido el (ex) peronista Juan Schiaretti. ¿Será un adelanto de cómo jugará políticamente de ahora en más? Difícil, siempre lo hace para “su cordobecismo”. ¿Olfateará que hoy el apoyo popular está más cerca del oficialismo que de la oposición? Muy probable, de eso él, como todos los líderes provinciales, saben bastante. El año que viene las elecciones serán legislativas, y cada provincia mezclará sus candidatos en las listas nacionales –sobre todo para el Senado- y jugarán fuerte.

Los colectiveros se sumaron a la movilización de Moyano. Fotografía, Laura Melonio.

Los grandes medios, obviamente, se encargaron de destacar que no estuvo Cristina Fernández. De la misma manera que si hubiese participado le hubieran achacado opacar al Presidente. Lo cierto que todo el Kirchnerismo estuvo allí, empezando por su hijo Máximo y el gobernador Axel Kicillof. Y el único que “acumuló” ahí fue Alberto. Luego de unas frases introductorias por el día del Peronismo, centralmente le habló a las/os independientes con un discurso contenedor y esperanzador: “En la Argentina, millones de argentinos reclaman otro lugar, otro futuro, un país que los integre y no los deje de lado. Vamos a hacerlo como me comprometí a hacerlo con Cristina, con Sergio, con Máximo. Vamos a hacerlo con todos y todas. Acá nadie sobra, todos hacemos falta. ¿Y saben por qué vamos a hacerlo? Porque estamos seguros de que hay otro país que nos merecemos. Y lo vamos a construir nosotros. A esta Argentina que se enferma la vamos a curar nosotros y como siempre hizo el Peronismo: sin odios”.
A Cristina le suelen adjudicar egoísmo, lo cierto es que una vez más demostró un nivel político que está por encima de la media. Lo que no significa obviar el distanciamiento con esta conducción de la CGT que nunca la terminó de apoyar. ¿Habrá habido allí algo de machismo cuando no aceptó ser conducida por una mujer? Seguramente. De lo otro lado, quizás faltó “mayor contención política” tras la irremplazable pérdida de Néstor.  Errores políticos que hoy no pueden volver a cometerse, y pareciera que se aprendió.
El resto, otra vez, lo hizo la oposición. Luego del exitoso –y patético- boicot a la primera “movilización virtual” de la historia argentina, el pueblo espontáneamente volvió a salir a la calle. Tenía ganas hace rato. Tenía motivos de sobra: las provocaciones de la derecha, el asedio de la Bonaerense a la Quinta de Olivos… Y como si fuese poco, a los troles de la derecha no se les ocurrió mejor idea que un ciberataque a la plataforma #75Octubres. La gotita que faltaba.  Una verdadera movilización espontánea, con fuerte presencia de clase media en un centro urbano PRO puro como es la Ciudad de Buenos Aires, y en todo el país. El ingenio popular lo sintetizó: “volteame la web, que me subo al auto”. La realidad le ganó a la virtualidad. Otro gol en contra de la oposición, más real que virtual.

Economía: problemas reales, no virtuales.

La oposición fáctica, los grandes grupos económicos, sobre todo los ligados al complejo exportador, continúan tensando la cuerda para lograr una brusca devaluación. Hasta aquí el Gobierno resistió, esperemos que logre evitar que le doblen el brazo, porque se agravaría mucho la situación social, ya de por sí muy preocupante. Especulan porque es lo que mejor que saben hacer, siempre lo hicieron, y si de paso debilitan al oficialismo, cuánto mejor. Suele criticarse a la dirigencia política. Cuánto peor son las cúpulas dirigencial y empresarial argentinas. No se les cae un IDEA. Históricamente fueron parásitos del Estado, muchos de ellos hicieron su dinero en la época de la “Patria contratista”, como el grupo Macri. Organizan su coloquio, invitan al Presidente y lo boicotean. Esos son quienes luego hablan de seguridad jurídica, de respeto a las leyes y de República. Quienes se callaron con un Presidente que en cuatro años no mencionó la palabra producción, en sólo nueve meses chicanean al actual en un muro, como si fuesen adolescentes en Instagram. “Su palabra está tan devaluada que no es creíble”, escribió Alejandro Gawianski, de la constructora Hit Group. ¿O será que a ese sector de la dirigencia empresarial no le interesa la producción sino la especulación?

Adelanto de los tiempos

Así como la realidad se impuso y se adelantó la salida de la cuarentena en el momento de mayor cantidad de contagios y fallecidos en todo el país, los tiempos políticos también. Empezó el ordenamiento para las elecciones del año próximo y el Frente de Todos se presenta unido. Juntos por el Cambio se encuentra en reestructuración, con disputas por el liderazgo y cuestionamientos internos. Además, le salieron brotes externos liberales que seguramente irán por afuera y le robarán unos puntitos de su electorado (José Luis Espert, Javier Milei y Ricardo López Murphy). En comicios legislativos, las pequeñas opciones se presentan para conseguir un par de bancas. Ese esquema beneficia al oficialismo.
La política le juega a favor al Frente de Todos, la economía y la salud no tanto. La crisis y la pandemia serán las claves. El Gobierno encarará la recuperación económica al mismo tiempo que deberá evitar el desmadre del Covid 19. Son dos pandemias muy duras, por ahora ninguna tiene vacuna. Los tiempos juegan en contra, aunque los “ensayos” traigan esperanzas.

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