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¿Por qué?

“Alberto y Cristina no se juntaron para pudrirla.”

La reunión del Presidente y la Vice. Las salidas del gabinete. Internas y más internas. Para “Albertistas” así, mejor los enemigos. “La tarea es equilibrar las cuentas con la gente adentro”.

Cuando un nene y una nena se pelean, suele venir el adulto responsable y decirles: “Vamos, hablen”. En niñes es comprensible, en grandes complejo, en los máximos dirigentes del país, patético e irresponsable. Tuvo que intervenir la “ABUELA” –de Plaza de Mayo- Estela de Carlotto para que el Presidente llamara a la Vicepresidenta. A esta altura ya debieran saber que no sólo cansan a la “gente común” despolitizada, también a la militancia y a los propios. Suficiente, basta.
Los “Albertistas” puros, como los ex ministros Matías Kulfas y Martín Guzmán le hicieron inmensos favores a la oposición y sumaron un nuevo dislate político con la forma en que presentaron sus renuncias. El primero con sus “off” a los periodistas, con insostenibles sugerencias de posibles actos de corrupción en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner. En tres días declaró ante la Justicia que sólo había sido un comentario –muy irresponsable- y sin fundamentos. No había nada, causa cerrada, daño político concretado.

Tuvo que intervenir la “ABUELA” –de Plaza de Mayo- Estela de Carlotto para que el Presidente llamara a la Vicepresidenta. Suficiente, basta.

Ahora el ex ministro de Economía hizo algo similar, o peor, renunciando en pleno discurso de Cristina Fernández. Siete hojas, difícil que las haya escrito “durante”, tiempo suficiente y preciso para apretar “enviar” mientras hablaba “Ella”. Daño político agravado. Guzmán había cumplido una etapa con el muy buen acuerdo con los acreedores privados: “Logramos ahorrar alrededor de US$ 37 mil millones de intereses al cabo de 10 años”, fue la síntesis de Alberto Fernández en aquel momento. Luego vino la necesaria negociación con el FMI que permitió patear para adelante los imposibles pagos de 2022-23 generados por Cambiemos, sin aceptar reformas estructurales neoliberales clásicas: laboral, jubilatoria, ajuste extremo. Ése era el momento para que el Presidente cambiara “ordenadamente” de Ministro. Lo de ahora fue un despropósito, y van… La inflación en la Argentina es un problema estructural, agravado por la coyuntural crisis internacional de la pandemia y la guerra en Ucrania. Pero no hay dudas que esta crisis del fin de semana le agregará unos puntitos extras al índice. ¿Qué necesidad, no? Hoy, el problema económico tiene raíz política.

Silvina Batakis asumió con el apoyo de todos los espacios politos del FDT.

¿Por qué sucede todo esto? Porque no hay conducción política. Si el Presidente no conduce a los “Albertistas”, mucho menos puede hacerlo con el Frente de Todos y Todas. Cristina, hasta aquí, ayudó a hondar esa falta de liderazgo en el espacio que creó y permitió que se ganaran las elecciones: un Frente electoral exitoso, un Gobierno que por ahora no lo es. Queda muy poco tiempo; ésta es, definitivamente, la última oportunidad, si es que aún hay margen político. Si en tres años no se construyeron ámbitos institucionales donde debatir y acordar internamente, es por responsabilidad de ambos.

Hoy, el problema económico tiene raíz política. ¿Por qué sucede todo esto? Porque no hay conducción política.

En los últimos tiempos no pudieron llamarse por cel, debatir en privado ni organizar “un” acto sin “matarse políticamente”. En la última semana hubo dos: uno de Alberto en la CGT contestándole a Cristina y al día siguiente de la Vice respondiéndole desde la Tercera Sección electoral. Alberto: “El genral Juan D. Perón no ncesitó una lapicera”. Cristina: “Perón cazó la lapicera y no la soltó más», y enumeró alguna de las cosas que firmó con ella: estatuto del peón, aguinaldo, justicia del trabajo, vacaciones pagas, reconocimiento legal de las asociaciones profesionales. También leyó un párrafo del Manual de Conducción Política de Perón: «Yo no persuadía a la gente con palabras, sino con hechos y con ejemplos».
Da la sensación que al pueblo no le interesan estos cruces sin soluciones, que los propios están hartos y que al país, esta “política de cuarta por los medios”, le agrava los inmensos problemas sociales y económicos que padece. “Alta desaprobación a la política económica en junio. En materia de expectativas, el “optimismo” sobre la evolución de la economía se mantuvo en niveles constantes y bajos (24%). La política económica del Gobierno Nacional registró en junio, además, una alta desaprobación (69%)”, son los datos de la última encuesta de Analogías, realizada antes del despropósito de Guzmán. Imagínense si la hubieran realizado el lunes o martes pasados. Quienes militaron desde las bases esta opción Nacional y Popular no merecen este Frente de Todos y Todas peleados. El pueblo, menos.

Si en tres años no se construyeron ámbitos institucionales donde debatir y acordar internamente, es por responsabilidad de ambos.

La nueva ministra Silvina Batakis es la última oportunidad política del Frente, de Todos y de Todas, de Alberto, de Cristina y de Sergio Massa. Y consecuentemente, de la Argentina. De lo contrario, muy probablemente volverán la derecha y el neoliberalismo, más reaccionarios que lo fueron en 2015-19. Y Todos y Todas serán responsables. La crisis social se acentúa con cada punto de inflación. Un estallido no sería extraño. Hace rato que la ayuda “contiene” lo social. Pero basta, no jueguen más con la paciencia. Supuestamente Batakis tiene el apoyo de ambos, de los gobernadores, de la CGT, del PJ y de los movimientos sociales. Esperemos que así sea. Es una ministra política, no un“técnico” como Guzmán. Es ideal para la etapa que viene, y que debió haber empezado tras el acuerdo con el FMI. Batakis tiene una excelente relación con los gobernadores por su trabajo como Secretaria de Provincias en el ministerio del Interior, con “Wado” de Pedro, uno de los mejores funcionarios que tenemos. Esto es, con el Kirchnerismo. “La tarea es equilibrar las cuentas con la gente adentro”, fue una de las primeras definiciones de la nueva ministra. Una excelente decisión. Hubiera sido un retroceso más la conformación de un gabinete del Frente Renovador puro; con Massa en la Jefatura de Gabinete, Marcos Lavagna o Martín Redrado en Economía. Hubiera sido demasiado premio para Sergio, desigual para el Frente y complejo para el país.
Alberto no llamaba a Cristina. La Vicepresidenta le hablaba públicamente. Ambos se mandaban mensajes a través de periodistas –Román Lejtman el primero, Horacio Verbitsky la segunda-. Finalmente se reunieron en Olivos. Esperemos que haya sido la primera y no la última cena. Poco y nada se supo de lo debatido; excelente decisión. En los próximos días veremos qué se desprende de allí, y si se vienen o no más cambio en el gabinete.

Bataki es una ministra política, no un“técnico” como Guzmán. Es ideal para la etapa que viene, y que debió haber empezado tras el acuerdo con el FMI.

Sólo habló Gabriel Katopodis con la TV Pública, uno de los ministros más equidistantes en la interna y  con peso propio, un “intendente del Conurbano”. La forma de la comunicación de lo sucedido pareciera ser parte del acuerdo conversado. No es menor, ya que es una de las grandes deficiencias del Gobierno. “Alberto y Cristina no se juntaron para pudrirla. Si se juntaron, como lo van a hacer cada vez que haga falta, es porque entienden como nadie el tamaño de la disputa de lo que está en juego en nuestro país: de vuelta en la Argentina la discusión de dos modelos de organizar” el país. Suena lógico, para “pudrirla” justamente es que hasta aquí no se habían juntado.

Ver la declaración de Gabriel Katopodis. “No se juntaron para pudrirla” https://cdn.jwplayer.com/previews/bN5NL1d5

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