Cultura

Pensar en Cuarentena: “Hay que ser antiracista”

Esta semana hablamos sobre Racismo con la historiadora Valeria Carbone. Una pandemia que muta constantemente y sobrevive a los vaivenes de la historia. Ninguna vacuna la pudo erradicar. Carbone analiza la lógica racista desde una perspectiva cultural que transciende las fronteras.

AS:¿Qué es lo que más te llamó la atención cuando comenzaste a estudiar el racismo en EE.UU.?

Yo empecé a estudiar el movimiento afroestadounidense a partir de la década del 50. Desde lo que se conoció como el hito fundacional del movimiento negro, que fue el “boicot de Montgomery” * y leía cosas que me sonaban más a reclamos de clase que de raza. La pregunta era porqué. Todas nuestras discusiones se paran más desde el clasismo que desde el racismo. Hay una interseccionalidad, el clasismo y el racismo se hablan entre sí. Me di cuenta que la raza no era una cuestión biológica, sino una construcción sociohistórica. Y si es una construcción sociohistórica es porque tiene que tener una funcionalidad.

“Me di cuenta que la raza no era una cuestión biológica, sino una construcción sociohistórica”.

AS: ¿Qué función tiene la noción de raza?

La funcionalidad es política. Vos necesitás dividir a la gente en este caso por características físicas, porque se unen a partir de otros intereses como pueden ser de clase social. Dividir por raza a grupos de personas que tienen los mismos intereses socioeconómicos, significa quitarles el poder de lucha y resistencia. Se crea una sociedad en la cual hay una construcción de que un grupo de personas, sólo por sus características físicas, son superiores a otras, y que un grupo tiene la prerrogativa de dominar al otro.

AS:¿Cómo se construyen las razas en el sistema social?

En los EE.UU., tenés la raza blanca y la no blanca, ésta fue la primera construcción que se hace. Dentro de los no blancos agrupabas a un montón de colectivos diferentes, que a su vez también los subdividías. Dentro de los no blancos estaban las personas esclavizadas de descendencia africana, los indígenas, los inmigrantes de origen asiático e inmigrantes de origen irlandés. Los blancos nativos eran anglosajones y protestantes. Estos grupos están agrupados más allá de la clase social. La raza permitió un sistema esclavista y luego un sistema de segregación racial conocido como “Jim Crow”, con características muy similares a las del Apartheid sudafricano, en el cual, por más que vos fueses un afrodescendiente con un determinado poder adquisitivo, había un techo dado por la segregación racial que no podías superar. Por más que tuvieses poder económico no podías acceder al voto, a un cargo electivo, seguías estando segregado de los espacios públicos. Tu techo estaba dado por la identidad racial.

AS: ¿Cuándo cambia esta situación en EE.UU.?

Con la ley de derechos civiles de 1964 la segregación racial pasó a ser ilegal. Entonces el tema de la clase social en las cuestiones raciales pasó a tener otro lugar, otra discusión. Cuando Martin Luther King empezó a darle más lugar en su discurso al tema de la clase social, se empezó a hablar de que era un radical, que trataba de radicalizar a la población afroestadounidense.

“Hay una ley sancionada en 1970 que estipula que toda persona que tenga un 32avo de raza negra en su árbol genealógico, es negro. Esta ley fue declarada inconstitucional recién en el año 1986 por la Corte Suprema”.

AS: ¿Cuántos tipos de racismo hay?

La lógica del racismo es igual en todos los países. Es la noción de que hay un grupo que es superior a otro en base a determinadas características. Pero cada cultura fue creando características distintivas. Hay racismos más xenófobos basados más en el otro extranjero, y otros más vinculados a las características físicas. Cada uno va cambiando su condición racial de acuerdo a la sociedad en la que está inserto. Esto sucede incluso en EE.UU. de un Estado a otro, donde existen mediciones matemáticas. Hay una ley sancionada en 1970 que estipula que toda persona que tenga un 32avo de raza negra en su árbol genealógico, es negro. Esta ley fue declarada inconstitucional recién en el año 1986 por la Corte Suprema. No fue hace mucho. La ley que más tiempo rigió en los EEUU, fue la llamada “regla de una gota” o “one – drop rule”: si vos tenías un antepasado afrodescendiente, eso te convertía en una persona de raza negra. La sociedad está pensada así, en términos binarios.

“Cuando en 1965 cae la ley de segregación, este sistema se reconfigura; la violencia no desaparece, se reconfigura”. 

AS: ¿La raíz de la violencia racial estaría en este tipo de sistema binario y patriarcal, al que muchas veces nos referimos cuando hablamos de otro tipo de violencia, como la violencia de género?

La violencia es estructural, es parte de sostener este sistema. En otra época tenías el sistema esclavista, esa violencia no sólo era física, verbal o cultural. El sistema de segregación que existió hasta 1965 creó estructuras basadas en la violencia para sostener a los afro en el lugar social que “les correspondía”. Una de las luchas más importantes de una organización de derechos civiles, la  Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, sigla en inglés) desde la década de 1920 en adelante viene luchando por una ley anti linchamientos en los EEUU, que era un acto de terrorismo blanco hacia los afrodescendientes. Esa ley recién se sancionó en 2018. Cuando en 1965 cae la ley de segregación, este sistema se reconfigura; la violencia no desaparece, se reconfigura. En 1968, cuando Richard Nixon aparece en escena, y empieza a hablar por primera vez de “la ley y el orden”, esta haciendo referencia a las décadas de lucha del movimiento negro y de otros colectivos, que se inspiran en esa movilización para luchar, para cambiar un sistema. “La ley y el orden” significaban volver al orden establecido. Hoy, esto lo vemos en el discurso del presidente Donald Trump en la militarización de las fuerzas policiales. Y esto pegó un salto después del 11-S., cuando la seguridad doméstica comienza a pensarse en lucha contra el terrorismo.

AS: Así como el 11-S fue una bisagra más en la consolidación de un sistema, no creés que sucede lo mismo con la actual situación generada por la pandemia. 

Con la pandemia se expusieron muchísimas cuestiones, pero los índices de brutalidad policial no descendieron, y esta violencia está redirigida. Hay ciertos colectivos que son más propensos a ser detenidos por la policía e ingresar en el sistema penal sin poder salir. Esto revela muchísimo del comportamiento de las fuerzas de seguridad. Por ejemplo, en 2015, una persona que se identificaba con un grupo de supremacistas entró a una iglesia negra, empezó a disparar a mansalva y mató a todos. La policía lo detuvo, se lo llevó sin un sólo rasguño y además lo llevó al Mc Donald´s. Sin embargo, una persona desempleada, que en el medio de una pandemia aparentemente trató de pasar un billete de 20 dólares falso, termina muerto, en manos de la policía, como fue el caso de George Floyd.

AS: Algo similar ocurre en Francia con la población negra. Esta semana continuaron las protestas por la muerte de Adama Traoré en 2016. La familia asegura que lo mató la policía.

Lo que revela la globalidad de las protestas a raíz del caso Floyd es que también es algo que se ha dado en otras épocas. En los 60, cuando se produjo el Movimiento por los Derechos Civiles, y después el movimiento del Black Power, también se daba en un contexto muy particular de descolonización, de independencia de los países africanos. Se sigue hablando del impacto de los colonialismos de los países europeos y su relación con estas poblaciones. Estas protestas revelan no sólo que el racismo existe en otros países, sino que hay cuestiones pendientes con este tema que no solamente es cultural, sino que también tiene que ver con políticas públicas. Son protestas transnacionales, y en cada país además se ponen en juego reclamos locales.

“EE.UU. está en un proceso de repensarse a sí mismo, pero una generación no es suficiente”.

AS: Para pensar en un cambio cultural, ¿no habría que empezar desde la educación? ¿En las escuelas de EE.UU. se habla sobre Racismo?

En las escuelas de EE.UU. se habla sobre racismo como aquí en Argentina se habla del patriarcado y del machismo, pero también hay una cuestión cultural que hay que desconstruir. En EE.UU. es muy complejo porque al pensarse todo en términos binarios, la respuesta a veces de ciertos colectivos es esta noción de “nuestra generación ya no los oprime más a ustedes”. No es suficiente con no ser racista, hay que ser antiracista: que en 1964, desde lo legal se haya puesto fin a la segregación, no significa que desde lo cultural se elimine totalmente. En este punto pienso en la presidencia de Donald Trump, justamente después de la presidencia de Barack Obama. Es como un mensaje de que hay una sociedad que hoy sigue pensando de esa manera. EEUU está en un proceso de repensarse a sí mismo, pero una generación no es suficiente.

AS: La lógica racista está enraizada en la vida cotidiana de los EE.UU., hasta los ciudadanos tienen el derecho de detener a una persona si está cometiendo un delito. 

Sí, éstos son los “citizen´s arrest”. De hecho hay un reality show en la televisión. Hace poco, en el Central Park, un muchacho negro se le acercó a una mujer blanca que estaba con su perro. El muchacho le pidió que cumpliera con una ley del parque que era que tenía que tener a su perro con correa. Y ella consideró que esa ley no aplicaba para ella. Entonces, como ella conoce el funcionamiento del sistema y cuáles son las consecuencias del racismo, amenazó al muchacho con llamar a la policía. Y esto es saber que vos tenés un privilegio y que lo podes usar en contra de otro. 

AS: La lógica racista existe en todo el mundo ¿Cómo se manifiesta en Argentina?

En la Argentina, durante mucho tiempo, se creó una noción muy clasista de la raza. Tener una lectura racial sobre la condición social, sobre la criminalidad sobretodo. Borramos a los afroargentinos de la historia argentina, esta cuestión súper repetida de que en la Argentina no existen afrodescendientes. La escuché desde la escuela primaria hasta las últimas semanas. El racismo en Argentina es muchísimo más perverso porque nosotros lo negamos. Mientras sigamos hablando de la conquista del desierto, y no descolonicemos el lenguaje, mientras no demos seriamente esa discusión, también vamos a seguir repitiendo esta lógica racista. El colectivo de afroargentinos viene luchando por distintas cuestiones reivindicativas desde el siglo 19, por la lucha, por el reconocimiento de su identidad racial y por representación política. Lo que pasó en EE.UU. nos tiene que ayudar a nosotros a repensar lo que pasa en nuestro país, porque la influencia cultural que ejerce EE.UU. en nuestra cultura no es menor.

Valeria Carbone es historiadora, secretaria de redacción de la revista “Huellas de Estados Unidos: Estudios, perspectivas y debates desde América Latina” y autora de “Una historia del movimiento negro estadounidense en la era posderechos civiles (1968-1988)”. 

*El boicot de autobuses de Montgomery fue una protesta política y social que comenzó en 1955 en Montgomery, Alabama, con la intención de oponerse a la política de segregación racial en el sistema de transporte público.