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El «oasis» chileno

Desde hace una semana Chile es escenario de protestas que comenzaron con el anuncio del aumento del transporte público. Las manifestaciones se incrementaron como así los detenidos y la represión de los carabineros. Según datos oficiales son 15 las personas que murieron en las protestas y hay hasta el momento más de 2000 detenidos. Con el correr de las horas la consigna de las movilizaciones pasó de “No al aumento» a “Piñera renuncia Ya!” ¿Pero qué hay en el fondo de este reclamo?

Las manifestaciones pusieron en escena una crisis que Chile supo esconder muy bien hacia el exterior. Una desigualdad estructural que lleva años sin resolver. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 10 % más rico de la población gana 27 veces el sueldo de los de menores ingresos. Días atrás, el presidente Sebastián Piñera decía en un programa de televisión local que “en medio de esta América Latina convulsionada, Chile era un verdadero oasis”.

Sin embargo, el oasis amaneció con barricadas, quema de colectivos y desmanes en el Metro de la capital. Ante este panorama, la primera medida del ejecutivo fue invocar la Ley de Seguridad del Estado para endurecer las penas. Pero el descontento recrudeció y Piñera decretó «Estado de Emergencia» para gran parte de la Región Metropolitana. La medida permitió la salida de los militares a las calles para sumarse a los carabineros y se restringió la libertad de movilidad y reunión en espacios públicos durante un plazo de 15 días. También fue anunciado ‘Toque de Queda’ en Santiago,  Región de Valparaíso, Provincia de Concepción, Región Metropolitana y comunas Rancagua, Coquimbo y La Serena. 

Este lunes Chile se levantó con un paro nacional organizado por varios sindicatos: mineros, portuarios, movimientos feministas, estudiantes, trabajadores de la salud; con la intención de develar que sus exigencias van más allá de las tarifas del transporte. 

En medio de una situación de total descontrol, Piñera anunció la suspensión del alza de los precios del Metro de Santiago y más tarde lo confirmó el Senado. Pero las protestas no cesaron. El reclamo continúa por otros temas pendientes en la sociedad chilena: el costo de la educación, servicio del agua privado, crisis del sistema privado de pensiones, salarios bajos, colapso de la estructura de salud, dificultad para el acceso a la vivienda. En muchas de las manifestaciones, la consigna es: «No es por 30 pesos, es por 30 años».

En conferencia de prensa y rodeado de militares, Piñera declaró: «Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie, y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite, que está dispuesto a quemar nuestros hospitales, el metro, los supermercados, con el único propósito de producir el mayor daño posible». Sus palabras recordaron al dictador Augusto Pinochet.

En un intento de suavizar su imagen y ante el pedido de diálogo de la expresidenta y actual Alta Comisionada de la ONU para los DD.HH. , Michelle Bachelet, Piñera busca hablar con la oposición para llegar a un “acuerdo social” que incluya algunos de los históricos problemas sociales legitimados por el «oasis chileno».