Salud y Educación

De Harvard a los barrios de CABA

EL FUTURO DEL SECUNDARIO

El Ministerio de Educación de Ciudad implementa la Secundaria del Futuro (SF), una reforma que minimiza la cantidad y calidad de los contenidos de las materias y habilita la penetración extranjera a través de las fundaciones y organizaciones no gubernamentales, educando a las/os chicas/os en valores como el individualismo y la precarización laboral.

“La Secundaria del Futuro (SF), una reforma que minimiza la cantidad y calidad de los contenidos, educando a las/os chicas/os en valores como el individualismo y la precarización laboral.”

A la vez, el Ministerio facilita los negocios con las empresas privadas que preparen el llamado “piso tecnológico”.  Para la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), “la SF implica la educación puesta al servicio de las necesidades del mercado. Nosotros, en cambio, queremos una escuela con soberanía pedagógica”, sentencia el secretario general adjunto, Guillermo Parodi. En ese sentido, la SF hace cada vez más precarias las condiciones laborales porque los docentes no llegan a cumplir con los horarios de las clases, deben renunciar a horas cátedra titulares y padecen el recargo de tareas que no les corresponden. El rol docente es degradado al de “facilitador” para que las/os alumnas/os se manejen “autónomamente”. Y las materias pasan a ser integradas en “áreas”, perdiéndose contenidos específicos. 

“Para la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), “la SF implica la educación puesta al servicio de las necesidades del mercado.”

Además, la SF habilita la penetración extranjera a través de las fundaciones y las Ongs, que brindan “charlas motivacionales” a los alumnos sobre “emprendedurismo –sic- y voluntariado”. Con jóvenes “con buena presencia” aprovechan el espacio para cuestionar la organización colectiva y la idea de trabajador asalariado permanente. Es la línea del ex Ministro de Educación, Esteban Bulrich: “Debemos crear argentinos capaces de vivir en la incertidumbre –laboral- y disfrutarla”. 

De hecho, para la “capacitación” de directivas/os de las 19 escuelas secundarias, que se sumarán en 2019 a las 25 que ya son “SF”, llegó una especialista de Harvard con una visión totalmente ajena a la que se vive en la heterogénea Ciudad de Buenos Aires. En dependencias del Rotary Club, Verónica Boix Mansilla de Project Zero, responsable del programa que depende de la Universidad de Harvard y que cuenta con el “apoyo” del Ministerio de Educación de Estados Unidos, les propuso a los docentes debatir si la imagen de una zona privilegiada separada de una villa por un paredón podía ser considerada “una obra de arte”. En Ciencias Sociales, las chicas y los chicos suelen problematizar la desigualdad social. En cambio, Boix Mansilla plantea un enfoque “renovador” que naturaliza el hecho y descontextualiza el análisis quitándole su carácter histórico: para la SF no es tan grave el problema de la desigualdad; pobreza hubo siempre y es un tema mundial.  Eso sí, para amenizar el “trabajo en equipo”, los funcionarios del Ministerio y los directivos de las escuelas “elegidas” almorzaron y brindaron en el Sheraton Libertador.   

Las Familias por la Escuela Pública denuncian las consecuencias de la SF: “el Ministerio experimenta con nuestres hijes: en las 19 escuelas piloto se perdieron muchos días de clase. Las aulas están todavía en obra, las plataformas de aprendizaje no se han usado y muchas escuelas no tienen internet”, explica Valeria, mamá de Instituto de Enseñanza Superior Lenguas Vivas, Juan Fernández. “La “evaluación innovadora” resultó ser un boletín electrónico que no sirve. El plan del Ministerio es que la clase media emigre de la escuela pública, y en nuestros colegios queden sólo quienes no pueden irse. Pero hemos elegido la escuela pública para nuestres hijes; vamos a seguir exigiendo el debate democrático que niegan, y un presupuesto adecuado”, completa Valeria.

Familias por la Escuela Pública: “hemos elegido la escuela pública para nuestres hijes; vamos a seguir exigiendo el debate democrático que niegan, y un presupuesto adecuado”.