Economía

Despliegue militar en Argentina: ¿para quién se protegen los recursos naturales?

Vaca Muerta, shale gas, litio, el rol de las FFAA y el de las potencias extranjeras. De qué concepto de soberanía y Estado hablamos.

Por Facundo Budassi, economista CEPA

 A fines de marzo, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas anunció planes de campaña para asegurar recursos estratégicos de la Nación. Cuidar los recursos sin producción y trabajo argentino no sólo es repetir errores del pasado, sino que equivale a convertir al Ejército en un casero de propiedades ajenas.
Con las nuevas exploraciones hidrocarburíferas y metalíferas, Argentina se encuentra ante la posibilidad de desatar su gran nudo histórico: el de la dependencia exclusiva de su dinámica económica de la generación de divisas del agro.

Sin embargo, los peligros abundan en los márgenes del nuevo camino, y los viejos errores amenazan con repetirse. El 24 de marzo pasado, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO) anunció “ocho planes de campaña” para militarizar áreas de recursos naturales y conectividad, consideradas estratégicas para el país.
De aquellas zonas en las que se desplegará la fuerza castrense, sólo tres se llevarán adelante este año: Vaca Muerta, el Atlántico sur y zonas de extracción de litio. Estos tres territorios serán testigos de una serie de ejercicios de tropas, que buscarán evaluar qué capacidad de disuasión o eventual defensa poseen las fuerzas en su reconocimiento del terreno y verificar nodos de relevancia para posibles futuras operaciones.
En el anuncio de fines de marzo, el jefe del EMCO, Juan Martín Paleo, explicó la necesidad de replantear el concepto de “fronteras clásicas” adoptadas por la estrategia militar, basadas en la geografía y los límites entre naciones. Desde el Estado Mayor aciertan: en el siglo XXI lo que se entiende por frontera debe cambiar a un “concepto ampliado” que sume infraestructura, cadenas de suministro y conectividad, desde el concepto de la “conceptografía”. Señala que hay una evolución de la geografía política sostenida desde las guerras napoleónicas, a la actual geografía funcional que el proceso de globalización ha empujado.



Se entiende por frontera debe cambiar a un “concepto ampliado” que sume infraestructura, cadenas de suministro y conectividad, desde el concepto de la “conceptografía”

La actual guerra en Ucrania ha traído más de una evidencia en que la frontera no es sólo el borde exterior y político de un Estado, sino que dentro del mismo pueden existir varias limitaciones críticas o “líneas rojas” que el aparato estatal debe cuidar. ¿Acaso no se explicita en la guerra europea cómo el control de aeropuertos, de generadoras eléctricas o de ductos gasíferos juegan un papel preponderante? En ese sentido, “una central nuclear o hidroeléctrica, que es la vía por la que ingresa la energía a nuestro país, es una frontera. Un yacimiento de litio o Vaca Muerta, ¿no es una frontera a través de la cual ingresan al país las divisas que necesita para desarrollarse?”, sostuvo Paleo.
Por definición, un recurso se vuelve estratégico cuando de su posesión o usufructo un Estado puede obtener mayor influencia en el escenario internacional. En este marco, y con la historia predatoria que los grandes jugadores del escenario global cargan sobre América Latina, ¿quién podría oponerse al despliegue de fuerzas para la defensa de centros nodales y recursos estratégicos del país?

La pregunta inmediata que despiertan estos “ocho planes de campaña” es para quién proteger los recursos. Acaso la actual presencia de la Primera División del Ejército en los márgenes de la Hidrovía Paraná-Paraguay, por donde tiene salida al exterior más del 70% de las exportaciones de granos de Argentina, con fuerzas en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Formosa, ¿no asegura la libertad de comercio de Cargill, Bunge, ADM, Louis Dreyfus Company, Viterra, Amaggi y Cofco?  La respuesta es sí, lo hace; asegura que un sin número de empresas de origen norteamericano, canadiense, chino, entre otras, negocien las producciones argentinas.
Lo es, en tanto y en cuanto, estas compañías que casi monopolizan el comercio de granos, detentan la generación de divisas del comercio más dinámico de Argentina para sí y dificultan la implementación de cualquier medida soberana sobre esos recursos. Por caso, la aplicación de retenciones. Éstas son impuestos que se aplican sobre el valor de las exportaciones y que deben ser pagados al momento de realizar la operación. Si ésta es una carga que deben soportar las compañías exportadoras, ¿por qué se permite que el gravamen se derive al productor? El poder que confiere el monopolio y que acumulan los poderes extranjeros que operan en el país, ¿no tiene una correlación directa con ello? Y a fin de cuentas, el exitoso desempeño de las fuerzas castrenses en el área, ¿no termina por velar intereses foráneos?
Los hidrocarburos de Vaca Muerta permitieron a la República Argentina encabezar la lista de los países con mayores reservas de shale gas del mundo. Las reservas de Litio del noroeste argentino, contabilizadas en 20 millones de toneladas, convirtieron al país en una potencia metalífera. Toda aquella capacidad productiva alojada en el subsuelo nacional es fuertemente pretendida por los poderes mundiales en pugna, y la posesión directa o indirecta de estos recursos puede ayudar a la superioridad de uno u otro. Por caso, La Secretaria de Asuntos Estratégicos del Ejército de Estados Unidos, Laura Richardson, declaró varias veces que este mineral es un objetivo estratégico central frente a China y Rusia.

un recurso se vuelve estratégico cuando de su posesión o usufructo un Estado puede obtener mayor influencia en el escenario internacional.

El Ejército Argentino estima que para el año 2030 aumentará en un 45% la demanda energética, alcanzando los combustibles fósiles el 80% del consumo total. A pesar de las presiones climáticas, el petróleo y el gas van a permanecer como los principales recursos energéticos. Por ejemplo, los 300 millones de personas que accedieron al rango de clase media en China así lo impulsan, en el marco de un proceso de industrialización general en el gigante asiático y en las naciones contiguas.
 Ahora bien, toda esta realidad proyectada no puede seguir los pasos que los caminados por las explotaciones agrícolas. Si las posiciones argentinas son concesionadas a compañías sin anclaje local, sin participación estatal y sin un mercado productivo local, ¿cuántos planes de transformación social y productivos podrían ser encarados?

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