Actualidad política

Panorama Político: El riesgo del desconocimiento

Analistas políticos debaten si la oposición es una sola, si Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta son “lo mismo”, o si hay uno irracional y otro dialoguista. Por conveniencia política, lógicamente, cada uno hace su juego para consolidarse como “el líder” de la única oposición que existe, la de Juntos por el Cambio, Cambiemos o como se llame en 2021 la representación electoral de la derecha argentina. Claramente, el primero está en franco declive y el segundo con una gran tendencia alcista, reuniendo a su alrededor a la mayoría de dirigentes opositores y, lo más importante, constituyéndose como el preferido del poder real para ser la cara de la sucesión. Pero de ahí a pensar que son “distintos” es negar la evidencia de la realidad: integrantes del mismo partido de derecha, el PRO; compañeros de gestión en la Ciudad durante dos mandatos; Larreta, heredero elegido por Macri para sucederlo; su principal bastión de apoyo para la presidencia de Cambiemos; y lo más importante, con la misma concepción neoliberal de la economía. Compañeros de escuchas ilegales cuando Macri era Jefe de Gobierno (llegó procesado en segunda instancia a la presidencia), devenidos en “escuchador-escuchado” entre 2015-19. ¿Por qué? Porque diferían tácticamente, nunca estratégicamente; luchas internas de poder. En eso están, eso son, y eso disputan: ser el principal representante político de la derecha y los sectores de poder.

Negar que una fracción trabaja abiertamente por la desestabilización y el desconocimiento de las próximas elecciones, es un error gravísimo que al Frente de Todos puede costarle el Gobierno.

El desconocimiento de esta realidad supone un gran riesgo para el Gobierno, porque implica no categorizar correctamente a su enemigo político para actuar eficazmente en consecuencia. Negar que la fracción de la oposición que más presencia mediática mantiene, aunque conserve la peor imagen pública, trabaja abiertamente por la desestabilización y el desconocimiento de las próximas elecciones, es un error gravísimo que al Frente de Todos puede constarle el Gobierno. Los llamados “golpes blandos” tienen algunas características que los definen: no se dan con las FF.AA. al modo de los ´70; se valen de las “instituciones” –como los poderes Judicial o Legislativo- para desconocer precisamente al sistema democrático, presentándose sínicamente como los adalides de la libertad y el republicanismo; desconocen resultados electorales adversos denunciando fraude; pueden usar a las policía como factor desestabilizador; denuncian falta de libertad y la pérdida de la libertad de expresión. Bueno, todos, absolutamente todos esos elementos los sintetiza hoy Juntos por el Cambio. Sólo faltaban desconocer los resultados electorales pasados y negar las próximas elecciones. Por estos días, los Bullrich lo hicieron. El senador nacional Esteban Bullrich aseguró que en las PASO 2019 hubo fraude: “Cuando uno mira los números, y lo hemos hecho en detalle para hacer autocrítica, si se mira la PASO de agosto contra la elección general de octubre claramente hubo en la PASO un fraude muy muy grande”. La autocrítica se reduce a no haberse dado cuenta que, cuando ellos organizaron las elecciones, les hicieron trampa. Antes, Patricia Bullrich, presidenta del PRO, había asegurado: “Somos mirados por la sociedad como la posible sustitución de este Gobierno en la medida de las elecciones 2021”. Así, una elección legislativa desembocaría en un cambio del Ejecutivo. Nadie de Juntos por el Cambio corrigió ni refutó estas sentencias.

En América Latina todos los “golpes blandos” tienen otro elemento en común: fueron exitosos.


Además, los otros factores de poder locales también hablan de una crisis social que se daría en diciembre y que tendría como consecuencia la caída del Gobierno. Por eso, lo del recambio en 2021… A Alberto Fernández lo ven “grogi como lo estaba Fernando De la Rúa”- según, Eduardo Duhalde- y cada vez más debilitado” – “dijo Chiche” Duhalde-. El ex presidente Duhade ya había adelantado que en 2021 no iba a haber elecciones sino un golpe de Estado. En general, primó el análisis de que está loco o senil. Otra vez, el riesgo que implica el desconocimiento… Lo mismo había sucedido con el anticipo de Florencia Arietto (JxC) dado por los medios sobre el levantamiento de la Policía Bonaerense: “Sé que hay una reunión, están viendo de hacer algún tipo de movilización para pedir mejoras salariales”. Crisitian Ritondo, presidente del bloque de diputados del PRO y ex secretario de Seguridad de la provincia, había estado reunido con el ex jefe de la Policía Bonaerense, Fernando Perroni. No fue solamente un encuentro excepcional entre dos militantes del PRO en las vísperas de la asonada policial que tuvo en vilo al país durante varios días…
En América Latina todos los “golpes blandos” tienen otro elemento en común: fueron exitosos. Honduras, el primero, Paraguay, Ecuador, Brasil, Bolivia. Insólitamente, la dictadora boliviana Jeanine Áñez tildó de autoritario al “Gobierno K”. El léxico se corresponde más con el periodismo de guerra que con el que debiera mantener una presidenta. En Bolivia el golpe sobrevino luego del desconocimiento del triunfo de Evo Morales por más de diez puntos de diferencia. Todavía hoy, luego de las matanzas y las proscripciones, hay analistas y dirigentes que creen que las próximas elecciones serán limpias, donde ganará “el mejor”. Hasta en la “democracia ejemplo”, el presidente de EE.UU., Donald Trump, puso en duda el reconocimiento de una hipotética derrota suya en noviembre: “Vamos a ver, no voy a decir que sí ahora, voy a ver”.

El Frente político, la gestión y el dólar

El Frente de Todos se mantiene unido pese a los intentos por generarle peleas internas para quebrarlo. Lo único positivo del patético comportamiento del ex diputado Juan Ameri  esta semana, fue la rápida e inequívoca respuesta política de todo el Frente: suspensión, expulsión del bloque y forzar su renuncia porque le quitaron todo respaldo político. La pacata sociedad argentina, lamentablemente, sanciona más estos hechos que el armado estatal de espionaje ilegal de todo un Gobierno, no sólo a políticos propios y extraños, dirigentes sociales, empresarios, curas y periodistas, sino también a familiares de las 44 víctimas del hundimiento del buque Ara San Juan. A propósito, si verdaderamente lo grave es que un diputado no trabaje durante un debate, ¿por qué no se sancionó de igual manera a los legisladores Esteban Bullrich que dejó su “presencia de cartón”, o a Luciano Laspina que se cambiaba durante la sesión virtual?
 Si no hubiese habido unidad, no hubiera habido Gobierno, y muchísimo menos gestión durante la pandemia. Aparentemente, esa lección se aprendió. En el día a día sí hay algunas idas y vueltas, o más precisamente, ritmos distintos según el área en cuestión. El riesgo de esta semana, y las próximas, es el dólar. Hay una clara baja en las reservas del Banco Central: suman U$S 8.000 millones, pero solo U$S 4000 millones son de libre disponibilidad. Para atesoramiento en julio se vendieron U$S 800 millones, si no se hubiesen aplicado restricciones a la compra de dólares, las reservas para solventar esa demanda se hubiesen acabado antes de fin de año. Hay superávit comercial, por baja de las importaciones y no por aumento de las exportaciones, y no se va dinero por el turismo porque está totalmente paralizado. Tampoco hay erogaciones importantes hasta el 2024 por el pago de la deuda externa. Sin embargo, vuelven a instalarle temor a la gente sobre un supuesto “corralito” de los depósitos en dólares. La operación sobre el sentido común hace base en el imaginario social por la reciente historia económica argentina. Es sabido que una devaluación, a la que apuestan los sectores exportadores, implica más inflación y mayor pérdida de poder adquisitivo para el pueblo. Ahí sí la erosión de poder del Gobierno puede tener un ancla mucho más sólida que las marchas “anticuarentena”, por la “justicia” o la “libertad”. Eso afecta al grueso social, particularmente a los sectores populares, aproximadamente 41.5 millones de argentinos/as (ver cuadro).

Por su dimensión social y económica, por afinidad política y por razones de supervivencia económica, a ese sector apunta el Gobierno para la recuperación económica. Pensar que las “exportaciones” nos van a salvar en un contexto de recesión económica mundial, es demasiado ambicioso.  Es por eso que el Gobierno apunta al consumo del mercado interno -particularmente de los sectores bajos y medios bajo-, al trabajo y la producción. La idea proyectada por el Frente de Todos consiste en que en los próximos tres años se puedan reducir en 5 millones de personas la clase Baja para que tres millones asciendan a la “Baja Superior” y otros dos a la “Media Baja”. Además, habilitar la jubilación de un millón 500 mil personas, todas provenientes de los sectores informales de la economía. Así, se podría consolidar la salida de 6.500.000 personas de la clase Baja en el período 2019/2023.

Es sabido que una devaluación, a la que apuestan los sectores exportadores, implica más inflación y mayor pérdida de poder adquisitivo para el pueblo. Ahí sí la erosión de poder del Gobierno puede tener un ancla mucho más sólida.

El Gobierno debe encaminar su “ideal de gestión” a estos objetivos, y a su vez contener la pandemia sin el desborde del sistema de salud, seriamente en riesgo en varias provincias. Pero para ello, al menos, hay que diseñar una poderosa y eficiente campaña de información y concientización de cuidados frente al Covid. Entonces sí, con esos supuestos el panorama electoral sería favorable para al Frente de Todos, si se concretara el calendario 2021 y si eventualmente se reconocieran los resultados.

Ver más https://agendasur.com.ar/2020/09/25/protesta-policial-el-modelo-sindical-uruguayo/
https://www.pagina12.com.ar/294773-operacion-puf-puf-una-causa-y-un-show-montados-sobre-una-men

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