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Panorama Político: Los miedos, el puerto y el barco

El paraíso de la supuesta globalización de la humanidad ha sucumbido ante los miedos.

Estamos todos en un mismo barco al que no dejan atracar en ningún puerto. Lo paradójico es que allí también estamos todos diciendo “¡No, acá no desciendan (no descendamos)!”. El miedo al “Otro” devino en la vital necesidad de no poder vivir “sin otros”. Tarde, parece, al menos para detener la diseminación de la pandemia.  El paraíso de la supuesta globalización de la humanidad ha sucumbido ante los miedos, algunos lógicos, fundados, para minimizar la difusión de la pandemia. Otros ilógicos y hasta contraproducentes para minimizarla, como negarles ayuda a otros pueblos. El mundo indefectiblemente será otro cuando el Coronavirus pase. No necesariamente ese cambio será positivo, democrático, igualitario, igualador. Hubo otras tragedias de la humanidad en las cuales la salida fue “por derecha”. Hoy varios países la intentan, así les va… El primer ministro del Reino Unido, Boris Jhonson, fiel exponente de esta línea, debió declarar: “He desarrollado síntomas leves y he dado positivo por Coronavirus”.

Afortunadamente, Argentina, desde la línea unívoca que baja la conducción paternal, fraterna, contenedora, tranquilizadora de Alberto Fernández, va en sentido contrario. “Cuando hoy escuchaba que los líderes europeos están preocupados por África, yo celebro que se preocupen por África, pero hace tres meses atrás a los africanos no los dejaban pisar Europa, y en realidad ahora lo que quieren es ayudarlos para que se queden en África”. Una distancia abismal entre las dos líneas. Aquel, supuestamente, es el primer mundo y nosotros estamos más cerca del tercero. “En una semana seremos Italia”, graficó el dr. Craig Spencer, del Centro Médico de la Universidad de Columbia, EE.UU. Ésa es la consecuencia de que “los abuelos deberían sacrificarse y dejarse morir para salvar la economía”, de los republicanos como Dan Patrick, vicegobernador de Texas. No son sólo Donald Trump, Jhonson o Jair Bolsonaro, quien no declaró aún la cuarentena obligatoria en Brasil, aunque su país es el que más casos tiene en América Latina, el de peor relación infectados/muertos y donde más crece la pandemia (ver gráfico). Peor aún es en EE.UU.: es el país con más casos, donde más rápidamente se disemina el virus y tiene el raro privilegio de encabezar el ránking mundial de contagiados. “La cura no puede ser peor que la enfermedad”, había declarado Trump priorizando la economía por sobre la salud; ése es “el líder” del país “líder”, y admirado por muchos argentinos y argentinas. Tiene 37 millones de habitantes sin cobertura social ¿Qué será de ellos y de todos a quienes contagiarán?

Las “clases” del Titanic

Nueve de los diez países del mundo con más casos pertenecen al “primer mundo”, excepción hecha de Irán (ver gráfico). El barco podrá ser un crucero con niveles para las distintas clases sociales, como el Titanic, pero llegada la emergencia es uno solo, y se hunde.
EE.UU. es quien lidera la tabla de contagios; China, el primero que sufrió el Coronavirus; Italia llegó a tener 8 mil contagios y casi mil muertos en un solo día; en España la situación también está descontrolada; y en Alemania, su canciller Ángela Merkel había anticipado que “el 60 o 70 por ciento de los alemanes se infectarán con el Coronavirus”. Ésos son las cinco primeras naciones en número de casos. Pero cuidado, ¿qué sucederá cuando el pico de contagios llegue a África, el continente más pobre del mundo; a América Latina, el más desigual del planeta; a los campos de refugiados; a las favelas o villas; a los pueblos que no cuentan con agua potable y viven hacinados? Como en la película, seguramente serán “los primeros” en ahogarse.

Hay tres “tipologías” de curvas de contagios, de las cuales la tercera es la más deseable desde lo prioritario, que es la salud, aunque inversamente es la que más problemas económicos traerá en el mediano y largo plazos. (ver gráfico) China padeció una curva pronunciada, una “montaña” de contagios en un lapso breve de tiempo. En el otro extremo se encuentra la que más “dispersión” manifiesta (línea marrón), aunque la recesión económica se extiende por nueve meses. La proyección para Argentina, hoy por hoy, estaría más cercana a la del medio, la naranja. Sería ideal lograr acercarnos a la marrón. Ése es el ambicioso y deseable objetivo del Gobierno: “Si el dilema es la economía o la vida, yo elijo la vida”, sentenció el Presidente.  A esta altura, en el pueblo no hay dudas que el comportamiento de Alberto Fernández y todo el equipo es admirable, reconocido incluso por opositores. Algunos formadores de opinión no dicen nada; más que el silencio, de ellos no se puede esperar.  Luego de haber escuchado cuatro años eso de “trabajo en equipo”, ahora dimensionamos qué implica en verdad el trabajo en equipo.

Esa disparidad de los gobiernos en el mundo, también se expresa en Latinoamérica. Brasil es el país donde más contagios y muertos tiene (descontando, obviamente que es el país más poblado de la región), y donde la relación de muertos e infectados también es el más elevado: 2.3 (ver cuadro). Según el informe elaborado por el Observatorio Electoral América Latina (OBLAT), de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, sólo Paraguay tiene una relación más preocupante, 8.1, claro que la incidencia es menor por el tamaño de sus poblaciones y su poder simbólico en el orden mundial. En Argentina el número es más alentador, 1.8, y en ese sentido es en el que se trabaja. Si la curva se disipara en el tiempo, la posibilidad de que las respuestas del sistema de salud sean óptimas son mayores, tanto en recursos técnicos como humanos. “Garantizamos que para el peor escenario haya camas y respiradores necesarios”, llevó tranquildad Alberto. Las fechas probables del pico son de fines de abril a mediados de mayo. El país fue elogiado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y seleccionado para probar terapias contra el Coronavirus. Depende de todas y todos, de cada uno, y de las condiciones socio ambientales de la población que, claramente, no son las mejores.

Observatorio Electoral América Latina (OBLAT), de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

En ese barco estamos todos, aquí y en el mundo. Algunos son conducidos por gobiernos donde, en momentos críticos, más expuestos quedan. Otros tenemos un conductor, “capitán” lo llaman, que nos lleva a mejor puerto, siempre en términos relativos a la dimensión inédita de lo que es esta pandemia. Parte de ello es no culpar a las “tormentas o a los vientos”, como (NO) supimos elegir hace cuatro años, y hacerse cargo de la situación. No sabemos cuándo arribaremos, mucho menos dónde ni cómo terminará esta pandemia. Pero quedó claro está que ni aquella globalización ni la fantasía de la Eurozona son los escenarios deseables. Los miedos no conducen a buen puerto, mucho menos cuando la Patria es el otro, la otra.