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A un mes del juicio de extradición

«La situación de Assange es crítica» aseguró Baltasar Garzón, integrante de la defensa del fundador de Wikileaks. En un mes comienza el juicio por su extradición a Estados Unidos. Hoy, el periodista australiano permanece recluido en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh (sur de Londres), cumple una condena de 50 semanas por presunta violación de la libertad condicional que se hizo efectiva cuando pidió asilo a Ecuador en 2012. 

«Me estoy muriendo lentamente aquí», le confesó Assange a su amigo Vaughan Smith (periodista) en la víspera de la Navidad. También la organización Reporteros Sin Fronteras expresó su preocupación por el deterioro de la salud del periodista e instó a liberarlo por razones humanitarias, reiterando su rechazo a «la continua persecución por sus actividades periodísticas, lo que sienta un peligroso precedente».

Assange fue detenido el 11 de abril de 2019 por la policía británica tras permanecer siete años en la Embajada de Ecuador en Londres. La operación fue posible luego de que el gobierno de Lenín Moreno le retirara su condición de asilado diplomático otorgada por la anterior administración. Tras el arresto del periodista, Washington anunció una acusación en su contra por presunta conspiración y se le imputó 17 nuevos cargos, entre ellos violación a la Ley de Espionaje, lo que podría valerle una pena de hasta 175 años de cárcel.

Cuando cumpla la condena en Belmarsh la justicia británica deberá resolver si acepta o no la extradición del periodista ya que en el marco legal europeo al cual adscribe hasta el momento Londres (habrá que ver después del Brexit), está prohibida la extradición de una persona acusada por motivos políticos y en la legislación local el espionaje se enmarca dentro de este tipo de delitos. Además, tanto la legislación británica como la europea, prohíben extraditar personas a países con pena de muerte, a menos que el país receptor garantice que dicha pena no será aplicada.

Garzón destacó además que la cuestión en este caso es si se aplica la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU. que garantiza la libertad de prensa. La justicia estadounidense sostiene el cargo de espionaje para no considerarlo como periodista o medio de comunicación. El jefe de seguridad nacional del Departamento de Justicia, John Demers dijo: «Tomamos en serio el papel de los periodistas en nuestra democracia, pero Julian Assange no es periodista».

Acusado por una filtración que nunca se concretó

La justicia de Virginia, Estados Unidos, acusa Assange de «conspiración para cometer intrusión de computadora» (delito que conlleva una pena máxima de cinco años de prisión).

En esta causa está condenada Chelsea Manning, la oficial de inteligencia que aportó información a Assange sobre asuntos secretos. La justicia sostiene que Manning advirtió a Assange que había más documentos importantes almacenados en el servidor del Departamento de Defensa, pero que sólo tenía una parte de la clave de acceso. De acuerdo a la acusación, el periodista se ofreció a intentar obtener la otra parte de la clave. Para los fiscales, la oferta de Assange constituye «el eje central de una conspiración». Y por esto se lo acusa, por una filtración que nunca ocurrió, ya que la clave del servidor del Departamento de Defensa no pudo ser descifrada.

Cerca del juicio

Para Garzón la extradición de Assange carece de fundamentos y es ilegal. El australiano se encuentra recluido en condiciones que contradicen los derechos humanos esenciales. El exjuez español denunció que Assange está totalmente aislado del mundo exterior durante 23 horas al día. «Le permiten un paseo durante una hora al día, pero le está prohibido cualquier contacto con los demás. Su estado psicológico y físico es grave», contó a la agencia EFE.

Assange no robó información confidencial, trabajó con fuentes, que le aportaron documentos reveladores sobre invasiones, muerte de civiles y tramas de corrupción lideradas por los países más poderosos del planeta. Recientemente, Wikileaks publicó documentos internos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que refuerzan la hipótesis de que el «ataque químico» en Duma (Siria) fue un montaje para seguir justificando una intervención en la república árabe. 

Wikileaks y otros portales como «The Intercept», dirigido por el experiodista del Washington Post Glenn Greenwald, brindaron en los últimos años herramientas esenciales para el devaluado trabajo del periodismo de investigación. Mucho se habla sobre las «fake news» pero poco se reconoce a periodistas como Assange que ponen en riesgo sus vidas para denunciar las mayores atrocidades de la historia contemporánea.