Internacionales

Crisis habitacional en Berlín

Desde Berlín

El 85 por ciento de los residentes en la capital alemana, alquila. El exitoso resultado del referendo celebrado en septiembre de 2021, en el que la mayoría de los berlineses votaron a favor de la expropiación a empresas inmobiliarias, fue el puntapié para avanzar en políticas que buscan garantizar el acceso a la vivienda. Pero esto no alcanza: la situación habitacional en el último año se agravó debido al número de personas en situación de calle y la llegada de refugiados ucranianos desplazados por la guerra. El referendo aún duerme en el Senado berlinés y para los impulsores de la consulta los políticos terminarán congelando la iniciativa.

“Berlín puede ser pobre, pero es sexy”

Este fue el eslogan usado durante mucho tiempo por el ex alcalde de Berlín Klaus Wowereit (2001-2014) para referirse al potencial cultural de la ciudad. Pero por otra parte también hablaba de las dificultades económicas que tenía la capital alemana para afrontar sus deudas. Actualmente esa frase no resulta chistosa. Hoy la población berlinesa vive una severa crisis habitacional. El aumento de los alquileres se ha incrementado por la especulación de las inmobiliarias y cuesta mucho encontrar, incluso, hasta una habitación donde dormir. Se estima que al menos 40 mil personas, entre extranjeros y ciudadanos europeos, llegan a la ciudad cada año. La mayoría son jóvenes de entre 20 y 30 años, según datos de la consultora Statista GmbH.

La guerra en Ucrania

Muchos de los desplazados que llegan a Polonia deciden continuar camino hacia Berlín. Y este contexto provoca aún mayores dificultades para conseguir vivienda. La Policía Federal Alemana contabilizó el ingreso al país de más de  610.103 refugiados.

Fuente: Statista.com

Dos historias de la inmigración en Alemania

Durante los 30 años transcurridos desde la reunificación, la inmigración ha fluctuado en función de los motivos que impulsaron a las personas a emigrar. En la década de 1990, muchos huyeron de los conflictos en los Balcanes. La caída del Telón de Acero (1989) también hizo posible que los miembros de las minorías étnicas alemanas de Europa del Este y la antigua Unión Soviética se trasladaran a su país. En 2010, el número de migrantes volvió a crecer por la crisis económica que estalló en 2008. Luego llegó el año en el que Angela Merkel (ex canciller) se jugó políticamente y permitió la entrada de miles de refugiados desde Medio Oriente. 

Línea roja: solicitudes de asilo.
Línea amarilla: saldo migratorio.
Fuente: Oficina Federal para la migración y refugiados.

En 2015, el superávit migratorio de Alemania fue de 1,14 millones de personas, más que en cualquier momento desde la fundación de la República Federal. En los años siguientes, el número de inmigrantes volvió a disminuir, pero en 2019 el saldo seguía rondando los 330.000.

El aumento de los alquileres se ha incrementado por la especulación de las inmobiliarias y cuesta mucho encontrar, incluso, hasta una habitación donde dormir.

En 2020, un total de 142.923 personas cruzaron las fronteras de Berlín, entre ellas, más de 81 mil eran extranjeras, según datos de Statista.

“La vivienda es un derecho básico”

Un grupo de personas en situación de calle, todos ellos alemanes, mantienen tomado un edificio que estuvo vacío durante 10 años. Está ubicado en el Mitte (centro de la ciudad) . La empresa propietaria Briefkastenfirma Arcadia Estates GmbH los quiere desalojar. El municipio les había otorgado un permiso para permanecer allí hasta encontrar un solución habitacional, con la condición de que ellos no pagaran el alquiler pero sí los “Betriebskosten, también llamados “Nebenkosten”: calefacción, agua, limpieza, administración del edificio. Briefkastenfirma quiere que los ocupantes se vayan cuanto antes porque apura un proyecto para construir un edificio de lujo. El caso sigue sin resolverse. Los ocupantes resisten junto con el apoyo de organizaciones civiles, entre ellas, la Deutsche Wohnen & Co. enteignen, movimiento que lideró el referendo por la expropiación a las grandes empresas inmobiliarias.

Una bandera cuelga de una de las ventanas del edificio con la consigna “La vivienda es un derecho básico”.

En ese mismo edificio también se alojaron migrantes afganos y sirios, y por estos días se supo que en el bloque de departamentos contiguo vivirá una familia ucraniana. El gobierno alemán paga a los propietarios para alojar a refugiados. En este lamentable contexto surge un disputa entre los que menos tienen. Muchos se preguntan por qué el Gobierno paga para darles un techo a los refugiados y deja sin resolver la situación de miles de alemanes que no tienen dónde vivir. La situación aquí descrita suele ser el caballito de batalla con el que los partidos de ultraderecha atraen a los electores bajo consignas ultranacionalistas.
La asociación civil Berliner Stadtmission estima que hay 40 mil personas sin hogar en la ciudad, una cuarta parte de las cuales son mujeres. La mayoría son solteros, pero también hay parejas y familias sin hogar. 

Ocupantes del edificio organizaron un desayuno en la vereda para visibilizar el conflicto en el barrio.


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