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Un giro inesperado

Todos esperaban un Donald Trump con tono belicista pero no fue así. Con un tono contenido, el mandatario estadounidense anunció sanciones contra Irán y le pidió a la OTAN que esté más presente en Medio Oriente. También instó al Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia a romper el acuerdo nuclear con el país persa.

En la madrugada del miércoles, Irán había bombardeado dos bases militares estadounidenses en Irak “en venganza” por el asesinato del líder iraní Qasem Soleinami, ordenado por Trump el pasado 2 de enero.

Tras la ofensiva de Teherán contra las monumentales instalaciones militares de Washington en Irak, el mundo parecía entrar nuevamente en la antesala de una guerra pero algo sucedió. 

“Parece que Irán se está retirando, lo que es bueno para todas las partes afectadas y algo muy bueno para el mundo”, dijo Trump durante la conferencia, luego de confirmar que el ataque contra sus bases no había dejado bajas estadounidenses. Pero la situación se tornó confusa. A última hora de este miércoles impactaron dos proyectiles en la zona verde de Bagdad y muy cerca de la embajada de EE.UU, hasta el momento, nadie se adjudicó el ataque. Las explosiones se registraron en el área más resguardada de Bagdad, al ubicarse allí entes gubernamentales y diplomáticos. Se trata del tercer ataque de este tipo en los últimos cinco días en el centro de la capital iraquí, ciudad en la que también cayeron proyectiles durante el fin de semana. La situación se tornó confusa porque la respuesta de EE.UU. no fue seguir aumentando la escalada de confrontación armada lo que hubiese sido una reacción lógica para que Irán planeara otro ataque. 

En medio de este conflicto, Israel, el principal socio de Washington en Medio Oriente, advirtió que la respuesta será rotunda ante un eventual ataque de Irán contra su territorio. En las últimas horas, Teherán anunció que si Washington llegara a atacar nuevamente algún blanco iraní, su ejército respondería con una ofensiva no sólo contra Israel sino también contra Arabia Saudita, el otro aliado estratégico de EE.UU. en la región.

Pese al pedido del Parlamento iraquí de expulsar las tropas estadounidenses de Irak, el gobierno de transición – presionado por Washington – aún no define el destino de las milicias o quizás nunca lo haga. “Resulta inaceptable el uso del territorio de Irak para atacar a terceros países”, había condenado Bagdad.

Al cierre de esta nota, la embajadora estadounidense ante la ONU, Kelly Craft, anunció al Consejo de Seguridad que Washington está «listo para involucrarse sin condiciones previas en negociaciones serias con Irán, con el objetivo de evitar un mayor peligro para la paz y la seguridad internacional o una escalada del régimen iraní», según reportó la agencia Reuters. 

Por su parte, el enviado especial de Irán en la ONU, Majid Takht Ravanchi, aseveró que EE.UU. entró en una nueva fase de escalada y animosidad con Irán tras asesinar a Soleimani. En este sentido, añadió que Irán no será engañado por Trump, que ofrece cooperación cuando ha impuesto sanciones sin precedentes.