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Panorama Político: Deuda y exclusión, las pesadas herencias

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El discurso establecido es que la derecha nos lleva al (primer) mundo y acerca inversiones. Sin embargo, Cambiemos dejó al país seriamente condicionado económica y socialmente. Argentina estaba afuera de los llamados “mercados”. Inflación, pobreza y el sobrevalorado “riesgo país” con índices récords. Mauricio Macri no pagó, siquiera, las cuotas de membresía a los organismos internacionales.  En menos de dos meses, Alberto Fernández fue recibido y apoyado por los principales líderes mundiales, el Papa Francisco y FMI incluidos. Se “paseó” por Alemania, Francia, España, antes por Israel. Ante un panorama ideológico totalmente adverso en la región y el mundo, el Presidente eligió trabajar con quienes tienen influencia en el Fondo Monetario Internacional, a sabiendas que en la complejísima renegociación de la deuda se juega buena parte del futuro de su gestión, y el destino del país. Al término de la gira, el resultado es ampliamente favorable, no sólo porque ocupó el centro de la escena, sino por el apoyo explícito que recibió de parte de los presidentes europeos.

Es cierto que la correlación de fuerzas se construye, pero no se “construye” de un día para el otro.

La primera deuda ya fue saldada, la de Argentina aislada del mundo. Ahora quedan las dos más complejas: la renegociación propiamente dicha y sacar de la exclusión a gran parte de la sociedad, empezando por el 40.8% de quienes se encuentran debajo de la línea de la pobreza, y del 9%, quienes son indigentes. Ésas son las verdaderas deudas, las verdaderas pesadas herencias. Si no se restructura la deuda, no se podrá abordar el problema central y prioritario: el social. Es más, en ese hipotético caso, la situación empeoraría. Es entendible que la “gente” esté cansada de escuchar las excusas de la pesada herencia. Por eso es necesario elevar cualitativamente el discurso y la conciencia social, explicándole didácticamente al pueblo cómo y porqué el país está tan condicionado. En el mejor de los casos, la deuda será (nuevamente) un condicionamiento económico del que llevará muchos años librarse. Siempre y cuando la restructuración sea exitosa y no haya un nuevo ciclo de endeudamiento neoliberal. Para hacer “docencia” se sabe que no se cuenta, (más bien “restan”), con los medios hegemónicos. Es allí donde se torna indispensable la buena comunicación oficial, y necesario el apoyo de los medios alternativos.
Afortunadamente, el Frente de Todos se mantiene cohesionado y desatiende las opiniones de analistas teóricos, que no ponderan en su justa medida el real condicionamiento en que se encuentra el país. Es cierto que la correlación de fuerzas se construye, de lo contrario estaría dada y no habría margen para modificar el status quo, pero no se “construye” de un día para el otro. Menos con todos los grupos de poder en contra, el mundo corrido claramente a la derecha y una oposición con tendencia a la desestabilización que logró el 40% de los votos, pese a haber hecho uno de los peores gobiernos de la historia.

En el Frente saben que no pueden abrir varios frentes juntos. De hecho, ahora Alberto “tiró” la despenalización –que no es lo mismo que legalización- del aborto, y antes de que el proyecto de ley llegara al Congreso, ya le armaron una misa celeste en contra. Planteó el tema después de haberse reunido con el Papa y que éste lo apoyara explícitamente. No es poco, al contrario. “No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda”, declaró el Papa Francisco, totalmente alineado con el concepto que llevó Alberto a Europa. Algo similar sucedió con el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien además expone su prestigio personal con su discípulo, el ministro de Economía Martín Guzmán, al frente de la negociación: «Habrá recortes significativos de deuda».

«Habrá recortes significativos de deuda», Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía.

Inclusive la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, destacó que la Argentina se encuentra en “un momento muy importante” para poner en práctica medidas que conlleven a una reestructuración exitosa de su deuda, sin perder de vista las políticas de “sustentabilidad e inclusión”. Sorprendente. Aunque en este caso conviene ser más incrédulo ante semejante apoyo político. El FMI fue, es y será el Fondo.
El intento de canjear un bono de la provincia de Buenos Aires marcó, otra vez, la dureza de los fondos buitres. El gobernador Axel Kicillof debió pagar para evitar la declaración explícita de default que dejó implícitamente su antecesora, la aún protegida María Eugenia Vidal. No obstante, lo importante aquí es que quedó claro que es una estrategia acordada en el Frente de Todos.  El discurso de Alberto, Kicillof y sus respectivos ministros es unívoco. El Congreso también apoyó la reestructuración. Recordemos que el endeudamiento durante la gestión Cambiemos evitó ese espacio de discusión política, fue de facto; un nuevo contraejemplo de lo que llaman democracia republicana.En el medio, se retoma y adelanta la paritaria nacional docente, el programa precios cuidados llega a los útiles escolares. ¡Pero cuidado con los precios!, la puja distributiva está en disputa y la inflación es el impuesto que los formadores de precios les cobran a los sectores asalariados, y a quienes viven de changas. La vuelta al mundo, la deuda y la exclusión: tres de las pesadas herencias de Macri y sus secuaces. Una saldada, las otras dos en el inicio de la disputa.