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Panorama Político:“Un baño de Peronismo”

“Creemos que Alberto Fernández va a tener una mirada más productiva», Miguel Acevedo, presidente de la UIA.

Cuanto más cerca estamos de las elecciones de octubre, más se acentúa el nuevo clima de época que empieza a sentirse en el país. Los distintos actores sociales se manifiestan explícita y fácticamente sobre el nuevo Gobierno del Frente de Todos. Pareciera que quienes formaron parte de la alianza de poder de derecha que aún gobierna el país, quieren acomodarse a las nuevas circunstancias. Hacen buena letra antes que Alberto Fernández haya asumido. “Tuve un baño de peronismo”, graficó Miguel Acevedo, el presidente de la poderosa Unión Industrial Argentina (UIA), entidad que no se caracteriza por defender los intereses de las PyMEs, y menos aún de los sectores populares. Y como si fuese poco, dejó plantado al presidente Mauricio Macri en una reunión que había organizado la propia UIA; cuando el Presidente debía hablar, Acevedo se fue.

Alberto Fernández organiza verdaderas reuniones de trabajo que, a la vez, funcionan como grandes actos de campaña originales, en tanto lo posicionan como un Presidente con poder, frente a la cada vez más deshilachada figura de otro, ya vaciado de poder. Por eso los grandes empresarios que hasta hace dos meses pedían a gritos echar trabajadores sin indemnización, hoy reciben a Alberto en la sede de la UIA, como el oficialista CEO de FIAT, Cristiano Ratazzi. «No es tan grave», decía sobre la suspensión de trabajadores y la reducción de salarios generada por la política de Macri, que consideraba que “es la mejor de los últimos 70 años”. En cambio, el mensaje de Acevedo, el presidente de la UIA, ahora está alineado con el Frente de Todos: “Creemos que Alberto Fernández va a tener una mirada más productiva. Hay que apuntar a recuperar el consumo y la actividad. Después, pensar una estrategia productiva: créditos, reintegros, tasa estadística y una agenda más de largo plazo”. Primero recuperar el consumo y la actividad, después darse una estrategia productiva; increíble. Por si quedaban dudas del alineamiento institucional, aclaró: “No sé si Macri viene a la UIA, qué tipo de empatía podrá hacer con nosotros después de cuatro años. Fernández claramente es un candidato que se presta a escuchar. Es muy empático”.

La CTA de los Trabajadores plantea su vuelta a la CGT, que lentamente avanza hacia la unificación».

Para el gran contrato social de todas/os las/os argentinas/os hacen falta el Estado, los empresarios y los trabajadores. En ese sentido, la CGT avanza lentamente hacia su unificación o, al menos, hacia una menor dispersión. La semana pasada hubo un encuentro de los sectores ortodoxos, burocráticos (quienes también acompañaron con su silencio cómplice las políticas neoliberales de Macri, a cambio de conservar su poder sindical) con los que resistieron el ajuste, como los nucleados en el Frente Sindical por el Modelo Nacional conducido por Hugo y Pablo Moyano, y la Corriente Federal de los Trabajadores referenciada en Sergio Palazzo, de la Asociación Bancaria. Ahora es la CTA de los Trabajadores de Hugo Yasky, que siempre mantuvo su coherencia política, la que plantea su vuelta a la CGT. «Es un día histórico», calificó Pablo Moyano. De a poco se conforma una Confederación mucho menos fragmentada y con más poder para defender los intereses de los trabajadores y, esperemos, tensionar hacia ese lado al nuevo Gobierno Nacional. Inclusive sectores que sería más útil y lógico tenerlos lejos, envían señales de querer participar, como los nucleados en una parte de las 62 Organizaciones Peronistas, conducida por Luis Barrionuevo. En CABA apoya a Rodríguez Larreta, a nivel nacional está con “una pata” puesta en Consenso Federal, con su mujer, Graciela Camaño, candidata de Roberto Lavagna. Siempre apoyó a Macri, pero ahora pareciera que… Ojalá que no.

El Poder Judicial empezó a “fallar” con más independencia. Otros poderes, resisten.

La justicia, o lo que es más preciso el Poder Judicial, también empezó a “fallar” con más independencia. Esta semana le dijo que no a la baja unilateral de los impuestos coparticipables (IVA y ganancias) decretada por el Gobierno Nacional, que perjudica a los gobiernos provinciales.

Otros poderes que son parte de la alianza gubernamental resisten, con idas y vueltas: si bien desde algunos grandes medios de comunicación esbozan una diferenciación de Cambiemos y hasta se animan con alguna crítica a Macri y A María Eugenia Vidal (impoluta hasta hace 45 días), monopolizan la elección de “las/os “periodistas independientes que moderarán” los debates presidenciales; se nota que todavía tienen, y tendrán, mucho poder. De ecuanimidad nada, pese a que supuestamente creen en la “objetividad periodística”. Todos y todas periodistas de los grandes medios, la gran mayoría claramente macristas. De medios alternativos y populares, nada, ni uno para disimular. Fueron responsables de la desinformación durante cuatro años, ahora se las/os “reconocen premiándolas/os”. Ejemplo: para el primer debate, los elegidos son de TN, América, Telefé y la TV pública, de donde echaron periodistas y desarmaron los noticieros durante la gestión del titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi.

Gira de despedida

Tan claro está que el Gobierno está en retirada y en desbandada, que ni siquiera cuando el Radicalismo gana claramente una elección a gobernador en Mendoza, trae algo de paz en Juntos por el Cambio:»¿Qué puta tienen que venir a Mendoza?», declaró sutilmente el gobernador Alfredo Cornejo para el festejo de su delfín, Rodolfo Suárez. Era para Alberto claro, pero sobre todo para Macri. Allí hicieron campaña separándose en la fecha y políticamente del Presidente, así que no lo querían ver festejando con ellos. “La elección fue provincial. Lo dijimos antes de las elecciones, durante y después”. Cornejo ya se anotó para ser uno de los dirigentes que rearmen la derecha opositora. “Me siento obligado a jugar un papel nacional. No me veo en otro lugar que no sea el de opositor. Que los argentinos tengan otra opción en cuatro años. Eso se construye con política”. Ése es lugar que imagina para el Radicalismo: seguiría pegado a Larreta y a Vidal, aunque en un espacio “más horizontal”.

Ni siquiera cuando el Radicalismo gana claramente una elección a gobernador en Mendoza, trae algo de paz en Juntos por el Cambio.

La revolución de la alegría mendocina no duró ni para inflar los globos; al día siguiente se conocieron los números del índice que Macri eligió para que se evalúe su gestión, la pobreza. Más que desaprobado, pero por favor, que no recurse: 35.4% de índice de pobreza, el peor en 17 años; la indigencia llegó al 7%; el 52.6% de las/os chicas/os menores de 14 años son pobres, unos cinco millones. La inflación de septiembre rondará el 6% (la más alta de todo el gobierno macrista) y la interanual el 55%. Se estima que terminará su mandato con el 40% de pobreza: “Para fin de año la pobreza aumentará al 38%”, Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

La agenda política es la del nuevo Gobierno, no del saliente, es la del Frente de Todos.

En los 30 actos de gira de despedida de campaña de Macri, se escuchan las voces del candidato a vice Miguel Ángel Pichetto, de la diputada Elisa Carrió y se toman las últimas medidas desde la trinchera de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. La decisión es que sean ellos quienes “banquen” al Presidente para fortalecer con su discurso duro, su núcleo duro, y así mantener el 30% del electorado. Difícilmente consigan algo más. El clima de época ya es otro, y el discurso de mano dura puede ser simpático para gran parte del electorado, pero éste hoy tiene otra agenda: la economía, la falta de trabajo y el dinero que no alcanza. Y esa agenda política es la del nuevo Gobierno, no del saliente, es la del Frente de Todos. La sociedad se ha dado un baño de Peronismo.