“El perdón” de Donald Trump”
El Presidente es el único que puede otorgar el indulto, sin embargo hace abuso del poder del indulto y lo extendie a aquellos individuos que cometieron delitos de corrupción, violación, y tráfico de personas o estupefacientes.
Desde que Donald Trump asumió en Estados Unidos, ha abusado de una manera inaudita del poder del indulto presidencial. Según la oficina encargada de los perdones presidenciales en el departamento de Justicia, el objetivo detrás del perdón es promover las segundas chances a aquellos condenados de delitos federales. Las personas privadas de libertad pueden enviar una solicitud a la oficina donde evalúan si califica para el perdón y recomienda concederlo o rechazarlo.
Algunas personas buscan la conmutación de sus penas y otras el perdón por el crimen cometido. A pesar de las recomendaciones que la oficina ofrece, el Presidente es el único que puede conceder un indulto. En teoría, los indultos no son para ayudar a aliados políticos, sino para abrir una ventana de justicia en un sistema injusto.
Sin embargo, Trump hace abuso del poder del indulto y lo extendie a aquellos individuos que cometieron delitos de corrupción, violación, y tráfico de personas o estupefacientes, estafadores, aquellos que cometen delitos de lavado de dinero o quienes se interponen físicamente o a través de amenazas, a que otros obtengan servicios de salud reproductiva.
Los individuos se caracterizan por ser amigos del Presidente, con quienes puede intercambiar favores políticos, sus seguidores políticos o personas con los que él personalmente se siente identificado, y considera que han sido injustamente condenados.
¿Quiénes son los individuos indultados?
Trump indultó a todos aquellos condenados por los incidentes del seis de enero de 2020 en el Congreso de la Nación, en el intento por detener violentamente la certificación de los votos provenientes de los diferentes Estados y dar como ganador de la elección presidencial a Joe Biden. Entre los delitos cometidos se encuentran conspiración sediciosa, obstrucción de procedimiento oficial, adulteración de documentos, ataque a oficial de policía con arma peligrosa y robo, entre otros. El presidente Trump concedió conmutaciones e indultos a más de 1.500 individuos.
Donald Trump indultó a los hermanos Tate; Andrew y Tristan son influencers de ultraderecha acusados de violación, tráfico de personas y otros delitos en Rumania e Inglaterra. Ambos tienen un podcast con contenido “manosphere”. Según la oficina de ONU Mujeres, “manosphere” son “comunidades en internet que promueven una definición acotada y agresiva de lo que es ser hombre y una falsa narrativa sobre el feminismo y la equidad de género, lo cual genera un costo para los derechos del hombre. Manejan un lenguaje que normaliza la violencia hacia las mujeres y las niñas, y se encuentran asociados con ideologías radicalizadas y extremistas.”


A los hermanos Tate se les había prohibido dejar Rumania mientras el fiscal produjera las evidencias del caso. Sorpresivamente en febrero de este año, el gobierno rumano anunció que se les levantaba la prohibición de viajar fuera del país y les permitió abordar un vuelo hacia Florida.
Trump indultó también a Juan Orlando Hernandez, expresidente de Honduras quien había sido condenado en un juicio por jurado a 45 años de prisión, con cargos de conspiración por importar cocaína a los Estados Unidos. Se comprobó que logró ingresar 400 toneladas de cocaína.
El perdón a Hernández se contradice con el discurso de guerra contra el narcotráfico desde la Casa Blanca, especialmente hacia Venezuela. Aunque este no haya sido el primer indulto a personas condenadas por narcotrafico. Trump otorgó el beneficio al jefe de una banda de Chicago, Larry Hoover, y el narcotraficante de Baltimore, Garnett Gilbert Smith.
Michelle Fiore, una legisladora de Nevada que robó dinero de un fondo para la memoria de un policía asesinado para realizarse una cirujia plastica, también fue perdonada por Trump. Recuperó su libertad y no devolvió el dinero robado.
Changpeng Zhao, uno de los hombres más ricos del mundo, fue otro de los beneficiarios del indulto presidencial. Su plataforma de crypto monedas financió actos de terrorismo y actividad criminal alrededor del mundo. Zhao fue indultado luego de invertir dos billones de dólares en negocios de la familia presidencial.
Otro de los beneficiados es Scott Jenkins, un comisario de policía del Estado de Virginia que vendía placas policiales por dinero en efectivo. Lo habían condenado a 10 años de cárcel, pero Trump lo perdonó antes de que comenzara a purgar su pena de prisión.
Henry Cuellar, diputado demócrata por el Estado de Texas, y George Santos también legislador nacional republicano, fueron indultados este año. Santos fue condenado a siete años de prisión por fraude y robo de identidad. Cuellar fue acusado de recibir 600.000 dólares en coimas.
Trump perdonó a 23 personas que violaron la ley FACE (libertad de acceso a entrada a clínicas). Algunos fueron sentenciados a penas de cárcel por impedirles físicamente a los pacientes que vean sus doctores en clínicas de salud reproductiva. Otros ingresaron por la fuerza a las instituciones, robando tejido fetal y acosando a pacientes embarazadas.


Como se ve en el cuadro (arriba), en 12 meses Trump indultó a más personas que sus predecesores. La ONG Prison Policy Initiative, que indica que hay unas 200 mil personas presas en cárceles federales, dice en su informe que Trump se equivoca sistemáticamente en brindar perdones: lo hace a sus aliados políticos y de negocios.
Además, de las 10.000 personas que han iniciado el pedido de perdón, solo a 10 se les ha concedido el indulto. El uso sesgado de los perdones presidenciales reservados para amigos y aliados de negocios erosiona el objetivo de este poder, socava la confianza de los ciudadanos para con sus líderes y normaliza la corrupción.










