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Trump la guerra con Irán y el fin de la Globalización

La Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Estados Unidos, bajo el lema “América Primero”, pone fin a la globalización reflotando la doctrina Monroe y su papel de gendarme del mundo, el documento oficial deja muy en claro cual es y será la política del presidente Donald Trump y explica los motivos de la guerra con Irán.

Trump y la guerra

La prioridad está puesta en EE.UU y la “defensa de Occidente” contra las amenazas de China, Rusia y todo lo que venga de Oriente y sea una competencia para el Imperio.

En este sentido promueve una fuerte defensa de su industria nacional, principalmente la armamentista, control de las exportaciones estratégicas y la recolocación de cadenas de suministros.

El control de las fronteras implica tomar la migración “como una amenaza primaria” que requiere el uso de las fuerzas armadas. Incluso plantea operaciones en otros países para frenar la inmigración.

En ese sentido se afirma que “….desplegamos el ejército estadounidense para detener la invasión de nuestro país” y agrega, “fortalecimos nuestro ejército con 1 billón de dólares de inversión”.

El retorno de la hegemonía con la Doctrina Monroe implica que América Latina será aún más el patio trasero donde se combata el ingreso de China y Rusia en todos los ámbitos.

El documento además deja claro que respecto al Indopacifico y China se adopta una política de disuasión militar cuyo objetivo es la supremacía industrial y tecnológica.

Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025

Por otra parte exige a la OTAN un mayor gasto en defensa y la participación directa en los conflictos que ocurran. Hay un relato apocalíptico de Europa debido a su política migratoria y su oposición a conflictos como el de Ucrania y ahora el de Irán. Trump llamó “cobardes” a los aliados de la OTAN por no ayudar a EE.UU. a asegurar el Estrecho de Ormuz.

El internacionalismo y el multilateralismo nacido en los años noventa queda en el pasado para abrir las puertas a la gran potencia imperial, que intenta remodelar el mundo a su gusto y antojo.

Se acabó el “liderazgo benevolente” en aras de la defensa a ultranza del interés nacional de Estados Unidos basado en la autosuficiencia militar y económica.

 Se critica la utilidad de compromisos multilaterales como el Acuerdo de París los foros globales y se rechaza “las desastrosas ideologías del cambio climático y Net Zero”.

La gran paradoja es que al mismo tiempo que proclama la reducción del intervencionismo global poniendo en primer lugar Occidente por encima de Oriente Medio y África, con la guerra en Irán queda claro que esa declaración es absolutamente falsa.

Estados Unidos asume que en el hemisferio occidental sólo él y sus aliados podrán controlar puertos, infraestructura crítica y minerales esenciales.

La presión geopolítica será tal que condicione la cooperación en todos los ámbitos a la alineación con su agenda. Esto implica duras políticas contra las inversiones chinas dentro y fuera de Estados Unidos con un acento especial en Latinoamérica.  

La nueva Doctrina Monroe planteará tensiones de autonomía regional e injerencia. Las sanciones, la condicionalidad económica y la intervención militar serán las armas para llevarla a la práctica.

El dilema que plantea el documento para el mundo y especialmente para los países de América es someterse a los EE.UU o pagar las consecuencias. El desarrollo de los países es plausible siempre y cuando no contradiga los objetivos estratégicos de la nación del norte. Es lo mismo que decir que el crecimiento en la región depende de los criterios de seguridad y desarrollo del imperio.

La guerra con Irán

En el documento se plantea el objetivo de “reclutar, entrenar, equipar y desplegar al ejército más poderoso, letal y tecnológicamente avanzado del mundo para proteger nuestros intereses, disuadir las guerras y, si es necesario, ganarlas de forma rápida y decisiva”. Algo que a todas luces no está ocurriendo. No sólo que la guerra ya lleva 22 días si no que no hay indicios de que acabe pronto.

Continua acentuando: “ queremos la disuasión nuclear más robusta, creíble y moderna del mundo, además de defensas antimisiles de próxima generación, incluida una Cúpula de Oro para la patria estadounidense, para proteger al pueblo estadounidense, los activos estadounidenses en el extranjero y los aliados estadounidenses”.

En clara alusión a Irán afirma: “queremos evitar que una potencia adversaria domine el Medio Oriente, sus suministros de petróleo y gas, y los puntos de estrangulamiento por los que pasan mientras evitamos las “guerras para siempre” que nos empantanaron en esa región a gran costo”. La guerra se está descontrolando mucho más de lo que preveían.

Irán, es según EE.UU, “la principal fuerza desestabilizadora de la región” y por eso “siempre tendremos intereses fundamentales en garantizar que los suministros de energía del Golfo no caigan en manos de un enemigo inmediato, que el Estrecho de Hormuz permanezca abierto, que el Mar Rojo permanezca navegable, que la región no sea una incubadora o exportadora de terror contra los intereses estadounidenses o la patria estadounidense, y que Israel permanezca seguro”.

Asimismo, declara: “queremos garantizar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave. En otras palabras, afirmaremos y haremos cumplir un “Corolario de Trump” a la Doctrina Monroe”.

Por si hubiera alguna duda, resume sus objetivos de una manera tajante: “La elección a la que se enfrentan todos los países es si quieren vivir en un mundo liderado por Estados Unidos… o en uno paralelo en el que estén influenciados por países del otro lado del mundo”.

Está claro porque hay una Guerra en Irán, la pregunta es cómo y cuándo terminará. Y podríamos hacernos otra pregunta: ¿Quién será el próximo Irán?

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