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Brasil: un intento de golpe al mejor estilo Trump

El 6 de enero de 2021 miles de seguidores de Donald Trump irrumpieron en el Capitolio para evitar la certificación del triunfo de Joe Biden. 

Dos años y dos días después otros miles atacaron el Planalto, el Congreso y el Tribunal Supremo de Brasil, haciendo un llamamiento a los militares para que den un golpe contra el presidente Lula da Silva. 

El suceso fue consumado una semana después de la asunción del líder de izquierda. Lula se encontraba en San Pablo.

Hacía dos meses los seguidores de Jair Bolsonaro acampaban frente al cuartel militar pidiéndoles a los militares que tomaran el poder. 

Bolsonaro había advertido que no iba a reconocer un triunfo de Lula. Tampoco sus simpatizantes. 

Como lo hizo Trump en 2021 y como el magnate lo sigue sosteniendo hasta el día de hoy. Ninguno de los dos respeta el sistema democrático. Se ganan o se pierden elecciones y se reconoce al ganador.

Bolsonaro eligió un lugar muy simbólico para viajar y así evitar el traspaso de poder a Lula: Florida. 

El estado republicano por excelencia. Estado en donde reside su socio estadounidense Trump. Aunque es gobernado por Ron DeSantis, el líder opositor que se perfila para competir con Trump en las primarias presidenciales.

Pero Florida también es un lugar sagrado para los latinos anticastristas, antichavistas y ahora antilulistas. Por un tiempo, Bolsonaro disfrutará de una estadía “friendly”.

En Brasil comienzan a activarse muchas causas en su contra. Por ejemplo, la acusación de “incitación pública a la práctica de un delito”. El expresidente llamó a desobedecer normas sanitarias obligatorias en plena pandemia.

Domingo fatídico

Todo comenzó poco después de las 3 de la tarde. Los manifestantes avanzaron y sortearon el cordón policial. Nadie los frenó.

El estado de Brasilia está gobernado por un bolsonarista. Se trata de Ibaneis Rocha, lo que supone que hubo connivencia por parte de las autoridades de seguridad locales para cometer tremendo hecho. 

Por este motivo Lula decidió la intervención federal de Brasilia y así poder tomar el control total de la seguridad pública.

Al menos 200 personas fueron detenidas. Los ejecutores materiales no estaban solos. Se organizaron a través de las redes y grupos de WhatsApp.

Los bolsonaristas agitaron desde antes del balotaje. Aunque fue luego de la victoria de Lula cuando comenzaron a manifestarse frente a los cuarteles militares y bloquearon rutas en rechazo a la victoria del líder petista.

Bolsonaro habló desde EEUU y negó las acusaciones en su contra. Lula señaló al exmandatario de estar detrás de estos sucesos que han herido nuevamente la democracia en Brasil.

Aquellas imágenes de la barbarie en Washington, volvieron a repetirse dos años después en el Sur. Un lamentable episodio de personas que detestan la democracia.